Empezamos la clase con la exposición del
texto L’activitat metalingüística de
Anna Camps:
El conocimiento sobre la lengua aparece en
el individuo, se manifiesta en el propio uso, en la elección de palabras y
estructuras adecuadas a cada situación. El individuo tiene la capacidad de
situarse ante la lengua con el objetivo de analizarla y operar con los
elementos que la componen.
La competencia chomskyana recoge ese
conocimiento individual que se tiene. Chomsky dice que debe de existir una
gramática que se usa de alguna manera al mismo tiempo que se produce o se
interpreta el discurso.
El texto introduce ahora el tema de la psicología cognitiva: comparte con la
lingüística cosas como la distancia del sujeto en relación con el lenguaje, la
representación mental del mismo y la regulación y el control sobre la lengua
mientras se usa. De entre los modelos
psicolingüísticos sobre la actividad metalingüística del individuo se hace
referencia a 4:
GOMBERT: Señala la diferencia sobre
actividad metalingüística entre lingüistas y psicolingüistas: para los primeros
es hablar de lenguaje y los segundos señalan la importancia del lenguaje para
el desarrollo del pensamiento.
KARMILOFF- SMITH: Presentan el
modelo “redescripción representacional”. Trata de cómo las representaciones del
sujeto (su conocimiento cognitivo) son más accesibles a la conciencia. Existen
diferentes tipos de conocimiento: implícito, explícito primario no accesible a
la conciencia y explícitos secundarios y terciarios accesibles a la conciencia
y verbalizables.
BIALYSTOK: Pone de manifiesto que
los usos lingüísticos tienen diferentes grados de control para cada uno de los
usos: puede ser un control mínimo (se lleva a cabo de manera automática) o
requerir una máxima atención.
El último modelo tiene en cuenta la REVISIÓN:
ésta exige un determinado conocimiento de la lengua.
En resumen, el uso de la lengua conlleva
un control, una atención y una reflexión sobre ella. Para ello, es importante
la interacción social. La relación
social es básica para el desarrollo de las formas de pensamiento. El lenguaje
es el principal referente porque ofrece al individuo un bagaje individual, un
desarrollo psicológico y permite promover la actividad metalingüística.
Del concepto de capacidad y actividad
metalingüística surge el de conocimiento
metalingüístico: es el conjunto de modelos sistematizados que describen el
funcionamiento de una lengua y se manifiesta de manera diferente y con grados
de conciencia distintos según la situación y el individuo.
A partir de la noción de competencia
lingüística de Chomsky surge la idea de una gramática implícita como saber no
consciente. Se proponen que se haga consciente este conocimiento. Pero no se
hace de forma automática, sino a través de actividades y de la interacción con
otros para comentar problemas, reflexionar sobre la lengua, etc. (actividad
metalingüística) y, poco a poco, ir sistematizándola a partir de haberla
trabajado.
En la última parte del texto se hace un repaso de la investigación en el
marco de la enseñanza de la gramática. Anna Camps se centra ahora en el proceso
de enseñanza de la escritura en los primeros niveles de aprendizaje. Este
proceso nos debe llevar a una actividad metalingüística que se da más
claramente en situaciones de
colaboración o escritura en grupo donde los alumnos hablan sobre la
lengua, sus reglas y su uso. En este
sentido, Camps indica que este proceso de escritura en grupo nos lleva a
detectar 3 nociones importantes para seguir avanzando en el estudio y la
utilización de la actividad metalingüística: el texto intentado (propuestas de
ensayos provisionales hasta la formulación final), la reformulación (una
revisión del discurso que introduce
cambios en los enunciados) y la enumeración metalingüística (son las
interacciones entre los hablantes a la hora de componer los textos,
acompañándolos como comentarios).
Terminada la exposición, el profesor
empieza la clase con esta reflexión:
Los conocimientos sobre la lengua están
supeditados a saber usar bien la lengua. Por eso, el objetivo no es tanto
enseñar gramática, sino desarrollar la capacidad lingüística de los alumnos
para que hablen y reflexionen sobre ella, para poder abordar un conocimiento
científico de la lengua.
Para que al final se llegue al
conocimiento gramatical hay dos vías:
a)
De la
comunicación a la gramática:
Consiste en hacer actividades como componer
textos escritos y, a partir de ahí, detectar los problemas. Esto lo vemos, por
ejemplo, en el mal uso del pluscuamperfecto. Los alumnos deben ver los modelos
para poder conocer el subsistema verbal.
Todo este proceso nos debe servir para
formular criterios y reglas de uso.
b)
De la
gramática a la comunicación:
A la vez que se van introduciendo nuevos
conocimientos gramaticales se propone que el aprendiz se pregunte la función
que tienen en el uso de la lengua, para qué y cómo usamos las diferentes formas
lingüísticas. Se deben hacer actividades de análisis y manipulación, con la
adquisición progresiva del metalenguaje que nos encamine hacia una
sistematización del conocimiento.
Como vemos, las dos vías llevan a la misma
finalidad. No son la panacea de la educación pero se pueden usar ambos modelos.
Sin embargo, debemos estar atentos a los problemas que se nos pueden presentar.
-
Cómo insertar actividades de reflexión gramatical en la tarea global
de lectura y composición.
-
Con qué criterios seleccionamos los contenidos gramaticales de acuerdo
con los fines de la educación
lingüística. La mayoría de los criterios gramaticales se basan en la concepción
de que el alumno ya conoce la lengua.
-
Cómo sistematizar los conocimientos gramaticales en un marco
integrador.
El análisis de estos problemas lleva a ver
que los aprendizajes dispersos podrían solucionarse, según el profesor, si
hubiera un marco general, una gramática pedagógica que los alumnos pudieran consultar. Pero ésta no tendría
ningún sentido si no les ofrecemos también las bases para que esa consulta sea
útil.
Pasamos ahora a analizar el contenido de
alguna de éstas problemáticas: la selección de los contenidos. ¿Qué se supone
que tenemos que seleccionar? Por ejemplo, la dimensión pragmática de la
gramática en la enseñanza no se suele incluir ya que se sale del formalismo y
es difícil de explicar, pero se debería integrar. Otro ejemplo son los
mecanismos de cohesión, se introducen como una lección más, sin profundizar en
su uso.
Por ejemplo, en la sintaxis, Felipe Zayas,
aboga por distinguir entre lo estrictamente gramatical (comportamiento
sintáctico del verbo, concordancia sujeto-predicado, etc.) y los mecanismos
sintácticos que tradicionalmente se han considerado desde un punto de vista
oracional y que se han de mirar con una perspectiva discursiva o textual (el
orden de las palabras en la oración, la oración pasiva, las relaciones
anafóricas, temporales…)
Acotando aún más los problemas nos
centramos en la oración, donde aún seguimos anclados en los años 70. El
profesor pasa a enseñarnos ejemplos de actividades para hacer en clase con los
alumnos:
Por
ejemplo, hacer una actividad para que distingan los verbos que denotan acción y
los que no, así empiezan a separar la noción sintáctica y la semántica del
sujeto. Pueden ir viendo la noción de sujeto agente o paciente. O, por ejemplo,
hacer una actividad para rellenar huecos. Están haciendo conexiones entre unos
enunciados y otros, reflexionando, desarrollando su capacidad metalingüística.
Otra actividad podría ser que escribieran
un enunciado, en el que no podemos separar sujeto y predicado, de manera
diferente (introduciendo un verbo).
Ejemplo. Importante incremento del
consumo — El consumo experimenta un importante incremento.
Se pueden hacer actividades para entender
el comportamiento de los complementos verbales, del verbo… Por ejemplo, que
hagan 2 oraciones con verbo más CD y verbo más complemento regido (Nunca creí
en sus promesas. Nunca creí sus promesas). Pretendemos que domine tanto los
conceptos de complemento directo, complemento regido, etc. como los distintos
significados de un verbo según su comportamiento sintáctico.
Podemos pedirles que clasifiquen unos
villancicos, atendiendo a su forma, en dos grupos. No se les da ninguna
explicación metalingüística, si lo logran supone que tienen esos conocimientos.
Sirve para que observen la lengua. Así, viendo la modalidad oracional,
clasificarían en dos grupos distintos estos ejemplos:
A mi puerta nace una
fonte:
Ya florecen los árboles, Juan
¿por do saldré que no me moje? ¡mala seré
de guardar!
Las actividades gramaticales no sólo han
de ser de análisis, reconocimiento, etc. sino también de manipulación,
composición, reparación…
Autoras:
Carol, Elisa, Laura y Nieves.